DISLEXIA / LENGUAJE [volver arriba]
Existe un gran número de matices entre la perfección auditiva y la sordera absoluta y que las hipoacusias, sean cuantitativas o cualitativas, pueden acarrear dificultades en el aprendizaje de la palabra y en el desarrollo de la actividad escolar.
Según el documento Midy, colección Internacional Paris-Bruselas-Atenas- Mexico-Milan, núm. 66, editado en 1966:
“La audición es indispensable para la formación del lenguaje. Un problema profundo de audición acarreará, pues, dificultades de orden lingüístico y perturbará el desarrollo intelectual y el comportamiento del sujeto afectado.
El nivel de lenguaje depende de las posibilidades que deja la cóclea. A una sordera profunda corresponde una ausencia total de lenguaje y de expresión: el niño será sordomudo. Una sordera ligera no provoca retraso más que en el niño poco dotado para la adquisición del lenguaje. Una sordera de 40 a 60 dB en las frecuencias de la conversación causa cierto retraso y, entre los sordos, sólo los sujetos más dotados llegan a estructurar un lenguaje espontáneo con ayuda de la lectura labial.
Los trastornos auditivos nunca están aislados en el niño. El examen hace siempre patentes las dificultades de orientación espacial, las perturbaciones vocales y articulares o un retraso en lenguaje. En efecto, el problema sensorial aparece en el estadio del aprendizaje del lenguaje y del desarrollo de la personalidad.
En lenguaje es donde los problemas son más importantes. Es difícil emitir sonidos cuyo control no se pueda tener. Lo mismo pasa en el adulto: una percepción afectada por variaciones típicas del timbre de voz, aunque el aprendizaje y el mecanismo de la palabra se adquirieron mucho antes.
La reproducción de un sonido se altera poco si el niño lo oye. Pero, cuando se emiten los timbres de ciertos fonemoas que no se perciben bien, se reproducirán mal . . “
En un articulo del Concours Medical de France del 18 de abril de 1970 firmado por M. Castetz, bajo el titulo “Los retrasos del lenguaje”, se asegura que:
“La primera causa de un retraso es la sordera; hay que pensar siempre en ella . . .El niño sordo recorre los mismos estadios en lenguaje que los que oyen bien y, convenientemente estimulado, puede llegar a los diez o doce meses sin que se note su deficiencia. El niños hipoacusio plantea con frecuencia el problema de un diagnóstico más difícil, y si se conoce mal, la hipoacusia puede orientar erróneamente hacia un diagnóstico de inestabilidad psicológica o de deficiencia intelectual. A la menor duda, habrá, pues, que prescribir un examen especializado, pues la pérdida auditiva sólo puede conducir a la pérdida de tonalidad aguda . . .”
Medicographie, en abril de 1965, emite una opinión idéntica. De un artículo de diecisiete páginas se pueden extraer algunos párrafos que se refieren a éste problema causado por los trastornos de audición.
“Lo más frecuente es que los problemas de audición se revelen en los problemas de lenguaje. Se distinguen:
a)- los sordos que son mudos por defecto de información sonora.
b)-los semisordos, cuya información verbal parcial origina graves problemas de pronunciación.
c)- los de oido duro y los sordos parciales, que tienen dificultades de pronunciación, en particular, de las eles y las erres . . . “
La misma opinión hallamos en Irene y Alex Swing quienes piensan que:
“Entre éstos niños de edad escolar, la audiometría colectiva permite descubrir sistemáticamente en las escuelas a los niños que presenten una hipoacusia poco marcada, ignorada casi siempre por la familia. Ya no es preciso demostrar el interés de éste examen. Por ejemplo, nos ha permitido (a Irene y Alex Swing) descubrir 75 sordos, de los cuales 65 tenían defectos de pronunciación, sobre 84 niños considerados como malos estudiantes en su escuela”
Paiget y Longraye, en el Journal Français d’ORL núm. 3 de 1966, escriben en un articulo sobre las “Estadísticas de la sordera en el niño”:
“De un total de unos quinientos niños revisados a instancias de sus padres o educadores por problemas de lenguaje, de atención o de retrasos escolares. . . en el 44% de los casos se trata de sorderas de transmisión. Es importante no ignorarlas, pues, si se les ayuda adecuadamente, la mayor parte de éstos niños superarán su retraso; el 47% son, por desgracia, sordera de percepción, más rebeldes al tratamiento.
Notemos que, sobre el conjunto de los niños, sólo una quinta parte presenta una sordera de más de 40 dB y sin, embargo, constituye una seria desventaja.”
Terminaremos ésta enumeración no exhaustiva de los autores que admiten el principio de la relación estrecha existente entre la calidad de la audición y las posibilidades escolares de un niño reproduciendo algunos párrafos de un artículo escrito por el Prof. Portmann de Burdeos sobre el tema “El niño que oye mal” en la publicación Emissión d’Enseignement Médico-Chirurgical de 1969.
Después de la descripción minuciosa del circuito de la palabra a través del conducto auditivo, el autor escribe:
“Toda ruptura de ése circuito antes de la edad de la adquisición, es decir, antes de los 2 o 3 años, acarreará una perturbación profunda; así es como yo represento en éste nuevo esquema una sordera. Esta detiene toda posibilidad de estimulación periférica; no hay percepción sonora y, entonces, no hay creación de lenguaje interior, ni realización de éste. Es el caso típico del sordomudo. Pero es seguro que, junto alsordomudo, existen sorderas parciales, que, a veces, son extremadamente nocivas para la adquisición del lenguaje por el simple hecho de que el niño no presentará siempre una aptitud particular para el lenguaje . . . .”
Luego, después de dar algunos ejemplos de casos típicos, añade:
“Si se comprueban, en efecto, la pereza, la falta de atención, algunos problemas psicológicos, dificultades en la articulación del lenguaje, falta de lenguaje o deficiencias en el comportamiento del niño desde el punto de vista afectivo, piensese siempre en hacer examinar a ése joven enfermo; puede que tenga un problema auditivo desconocido; pero habrá que dirigirle a un médico especializado en audición infantil.”
El Dr. Guy Berard, en su clínica francesa, reporta los siguientes resultados en el año 2003:
Disléxicos.- 1850.- casos tratados: